Statement / Presentación

En un tiempo en el que los festivales de cine proliferan aquí y allá, paradójicamente y a pesar de los recortes en el campo de la cultura a nivel europeo, aquellos que revelan una identidad clara en torno a una cinematografía específica son un valor en alza. En este sentido, el German Film Fest Madrid, en los últimos años, destaca como uno de los certámenes más coherentes del circuito de festivales españoles. A pesar de mostrar solo una pequeña muestra del cine contemporáneo alemán más reciente y gracias, en parte, al ahínco que, desde programación, hemos puesto en construir un tejido de películas que den visibilidad a unas propuestas con unas señas claras, el público madrileño y la cinefilia, año tras año, respalda nuestra oferta.  

Esto nos llena de gratificación porque es importante, más aún ante las dialécticas mundiales en las que estamos sumidos, que seamos capaces de congregar y entusiasmar con nuestro programa a una comunidad de cinéfilos y simpatizantes que disfruten del cine tanto como el equipo que hacemos posible este certamen. La cultura es un bien común a proteger porque nos da la posibilidad de ser mentalmente autónomos. Y, desde esa lógica, hemos abordado esta edición en la que queremos dejar constancia de la existencia de un cine alemán autoral, contemporáneo, comprometido, y de consistencia artística, que esperamos sirva de referencia del gran momento por el que está atravesando una de las industrias culturales más honestas y certeras con aquello que nos atraviesa señalándonos como ciudadanos sensibles y pensantes.  O, si se quiere, como pasajeros de una coyuntura tempo-espacial que nos construye y reconstruye a través de las dinámicas sociales que hoy tienen un alcance omnipresente, conectados como estamos a redes.

Para canalizar esto, atendiendo a diferentes sensibilidades, desde el comité de selección entendemos que el cine, como obra de creación artística que mantiene un pulso con el presente, tiene que permitir vivir en el lienzo agitado que es la vida —y, por analogía, el cine—, donde nos movemos buscándonos y buscando, incansablemente, aquello que nos defina mientras sondeamos algo que podamos llamar hogar. Ya sea hogar el núcleo de la familia, o el de otros contextos como los que se tejen de noche en una escena de club que, en Berlín, siempre ha sido prolífica como despliega la salvaje e hipnótica ‘Rave On’, de Viktor Jakovleski y Nikias Chrysson, que hará las delicias de los amantes de las primeras películas de Gaspar Noé, pero desde una perspectiva berlinesa en la que la noche se siente eléctricamente real.

Llegada directamente desde el Filmfest München, donde se encuentra lo más audaz y fresco de la cinematografía alemana reciente como he podido comprobar de primera mano, junto a esta hemos recogido otras dos películas que pasaron triunfantes por Munich. Igualmente ‘Karla’, de Christina Tournatzés; como ‘Six Weeks On’, de Jacqueline Jansen, mantienen un pulso con la idea de hogar tratando de afrontar el trauma que, desde el expresionismo alemán, ha resultado ser un golem para la catarsis. Una respuesta emocional, que directamente nos apela, para poner de relieve la psicología, sin miedo a explorar las sombras que habitan los recovecos más insólitos de nuestra condición humana. En ambos casos, esta toma de conciencia exige una valentía necesaria para seguir adelante asumiendo una madurez extraordinaria que permita superar vivencias muy dolorosas que no buscan el chantaje emocional en el espectador. Tanto las interpretaciones de Elise Krieps —en ‘Karla’— como de Magdalena Laubisch —en ‘Six Weeks On’—, son tan soberbias que es difícil no mirar estas cintas acompañando el dolor de sus personajes, pero también su fuerza y determinación al mirar al público de frente.  

El peso familiar también está en el germen de ‘Home Stories’, de Eva Trobisch, que viene directamente desde la sección a Competición de la Berlinale en un año apoteósico para el cine alemán, con una película que es un lienzo coral extraordinariamente bien tejido. Por otra parte, Trobisch es una de las cineastas más sobresalientes de su generación y de las que más éxito ha cosechado con su todavía incipiente carrera que ha despertado el interés de algunos de los principales festivales de cine internacionales. A su par, en cuanto a proyección internacional se refiere, otro de los nombres más relevantes de esta edición es Julian Radlmaier que presenta ‘Phantoms of July’. La película, que tuvo su estreno mundial en la competencia principal del Festival de Locarno, tiene una exquisita factura, repleta de magia, que conecta el presente con el pasado en un collage tan poético como reivindicativo, en el que el sentido del absurdo sirve para desdramatizar su riqueza de ideas.

Enlazando, nuevamente, con el tema ilimitado de familia, más puramente contemporánea, y pensando en las generaciones que han crecido bajo el paraguas de un capitalismo digital, la audacia de Joscha Bongar en ’Babystar’ es, igualmente, sorprendente. Es una de las jóvenes promesas del cine alemán más reciente y aquí sobresale con un drama satírico mordaz sobre cómo el auge de los influencers puede llegar a absorber a toda una familia. Esta persigue rentabilizar cada instante que pasan juntos, rompiendo  la delgada línea entre lo público y lo privado. En este caso, el hogar se vuelve un lugar inseguro donde la complejidad de las relaciones entre padres e hijos se convierte en un nudo gordiano de poder, narcisismo e interés compartido.

Cambiando de tornas, este año, en una realidad que parece cada vez más imprevisible y agitada, la cinta que inaugura el German Film Fest 2026, ‘The Frog and the Water’, busca ese hogar en el vínculo inesperado entre dos seres humanos. Dirigida por Thomas Stuber, una de las grandes figuras del cine alemán contemporáneo con películas en su haber tan prominentes como ‘In den Gängen’ (‘A la vuelta de la esquina’) y ‘Herbert’, es un regalo para el público madrileño poder contar con un filme tan extraordinario en su equilibrio y buen hacer que pasó por el Tallinn Black Nights, uno de los grandes festivales europeos considerado de primera categoría por la FIAPF junto a la Berlinale, Cannes y Venecia. Allí se alzó con el premio a mejor actor para los dos protagonistas —Kanji Tsuda y Aladdin Detlefsen— de esta cautivadora road movie que tiene una esperanzadora fe en la condición humana. En un momento en el que todo lo humano parece diluirse con el auge de las IA, los cineastas que saben cómo dibujar una sonrisa en nuestro rostro, sin hacer trampas, deberían recibir una atención especial porque son la medicina que necesitamos contra el descrédito.

Y, como guinda, una de las películas más imperiosas de esta edición es el fascinante viaje cinematográfico que hace Isa Willinger en el documental ‘No Merci’ que va al encuentro de Kira Muratova, una cineasta que inspiró a generaciones de realizadoras que ahora se reúnen a hablar sobre lo que significa el cine para ellas. Algunas de las mujeres que han utilizado el medio como un arma de poder, de resiliencia y de lucha por la igualdad se dan cita aquí para hablar, sin tapujos, de lo que significa para ellas tener la posibilidad de expresarse fílmicamente. De esta forma, nombres como Valie Export, Catherine Breillat, Virginie Despentes, Ana Lily Amirpour o Céline Sciamma, entre otras, muestran sus vivencias y expresan su opinión sobre el sentido del séptimo de arte para las mujeres en una de las cintas más imprescindibles, por su cariz didáctico y emancipatorio, de los últimos años.

Completa la programación el programa de cortometrajes Next Generation Short Tiger, la sección para escolares Schulkino que tiene como protagonista a ‘Circusboy’, de Anna Koch y Julia Lemke, película que pasó por el Festival de Cine de Gijón, y un ciclo organizado por el Goethe que pone en foco la trayectoria de Mia Maariel Meyer.

 

Rosana G. Alonso

—Comité de Selección del GFFM—